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Mientras que en países como Alemania el trabajo es metódico y a ritmo regular, en otros países como Indonesia se trabaja intensamente pero no de forma sostenida. Este es un rasgo cultural basado en la distinta percepción del tiempo, así hablamos de culturas Monocrónicas y culturas Policrónicas.
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Podemos ocuparnos en una sola tarea hasta que la terminamos, en ese caso a la tarea la denominamos “monocrónica" (todo se hace de seguido). Si interrumpimos de cuando en cuando nuestra ocupación, para hacer otra cosa, entonces la tarea se denomina “policrónica” porque se le dedican varios espacios de tiempo hasta su terminación.
La “multitarea” es diferente, esta consiste en realizar varias cosas a la vez, como conducir y hablar por teléfono.
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En las culturas monocrónicas, los compromisos con las fechas son prioritarios, mientras que, en las culturas policrónicas los plazos son objetivos revisables. Un trabajo monocrónico sería el de un puesto en una cadena de montaje y una ocupación policrónica sería la de un camarero que atiende a varias mesas .
Como ya podemos intuir en las culturas monocrónicas se entiende que sólo se hace una cosa a la vez y, para evitar las pérdidas de tiempo, se valora mucho disponer de la información y de los medios, los argumentos se basan en cifras, las citas se respetan y se es puntual, tanto al inicio como al término de cada jornada. En definitiva, el compromiso es con la tarea que se realiza.
En las culturas policrónicas, se empiezan varias tareas a la vez, las fechas son revisables, la información y los medios se dan de modo irregular, se producen pérdidas de tiempo y de sincronía con los demás cuando se cambia de tarea, los argumentos se basan en razonamientos (no en cifras), hay flexibilidad en la puntualidad, en las citas y en las jornadas de trabajo. En definitiva, el compromiso es con las personas que encargan la tarea.
Con toda esta información, ya puedes decidir si nuestra cultura es policrónica o monocrónica.
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